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miércoles, 13 de mayo de 2020




Impuesto a las grandes fortunas en el Perú: que la crisis de la pandemia neoliberal la paguen los ricos.
Por  Jorge Chumpitaz Panta.
Está en debate el tema del impuesto a las grandes fortunas. En el Congreso de la República existen proyectos de ley. Eso ya es importante. El gobierno señala que está trabajando al respecto, aunque, en el marco de un impuesto de solidaridad,  alineándose al planteamiento del FMI  que sostienen el “aumento de los impuestos sobre la renta, de la propiedad y el patrimonio, basado en el modelo de sobretasa de solidaridad” por el impacto de la pandemia de coronavirus19 en las economías. Al menos un escenario positivo que debemos animar con las propuesta de movimientos que propugnan cambios en el modelo de tributación que el Perú tiene, solo mirando el indicador de presión tributaria que es del 14.2% respecto al PBI, mientras que en Chile llega al 21%, Colombia al 18% y el promedio en los países de América Latina asciende a 23% y en los países miembros de la OCDE llega al 34% del PBI.
El impuesto a las fortunas de los ricos no es tema del 2020. Ya en el siglo IV en la antigua Grecia se imponía la Eisphorá a los muy ricos, no solo porque se tenía que atender los gastos militares de conquista, sino también porque se sostenía que no solo  los pobres debían soportar los  estragos de las guerras perdidas.
En el 2014, partiendo de la constatación que en el sistema capitalista se sigue concentrando el capital, una de las conclusiones a las que llega el economista Francés Thomas Piketty en su obra “El Capital en el Siglo XXI” señala “que los niveles de concentración del capital están aumentando de tal forma que la única manera de evitarlo es mediante un impuesto progresivo anual sobre el capital. De acuerdo al autor esto “posibilitaría detener la espiral de desigualdad a la vez que se preserva la competitividad y los incentivos para iniciar nuevas instancias de acumulación”. Con miras a ello, presenta un ejemplo de un impuesto progresivo en el cual se grave a tasas de 0.1 ó 0.5% todas las fortunas inferiores a 1 millón de euros, una tasa de 1% para aquellas fortunas entre 1 y 5 millones de euros, 2 por ciento para aquellas entre 5 y 10 millones de euros y una tasa de 5 ó 10% para las fortunas superiores a 10 millones. (Piketty, 2014).  
Y actualmente se aplica en España, Francia, Noruega, Suiza, Italia, Holanda y varios más. En América Latina se aplica en Argentina, Colombia y Uruguay.

En la década hasta 2017, los multimillonarios del mundo se duplicaron, incrementaron su riqueza en 900 mil millones de dólares en tan solo el último año. Es decir aumentan su riqueza en 2,500 millones de dólares diarios. Mientras que la riqueza de la mitad más pobre de la población mundial, que equivale a 3800 millones personas, se redujo en un 11%[1] .
Esto lleva a sostener que “Si la riqueza se gravase de manera más equitativa, se podrían recaudar ingresos suficientes para garantizar la escolarización de todas las niñas y niños del mundo, y que ninguna persona  se arruine para poder costear los tratamientos médicos que necesita su familia. Así, sería posible construir una economía más humana y equitativa, que ponga en valor lo que de verdad importa”.
En el Perú, vale señalar que entre los años 2006-2016,  el Estado peruano dejo de recaudar 93 mil millones de soles (27 mil millones de dólares)  por aplicar 78 beneficios tributarios (exoneraciones fiscales) originados en el gobierno de Fujimori (1990-2000). Los beneficiarios fueron sector  agroexportador, educativo, bancario, hidrocarburos y minería.[2]
Los estudios[3] señalan que la rentabilidad de las principales empresas del  Perú es superior a los estándares de las 500 más grandes empresas norteamericanas registradas por la revista Fortune. En el Perú se generan ganancias extranormales respectos de los estándares internacionales.[4]
Si ello sucede con la rentabilidad de las grandes empresas, la desigualdad en el Perú  persiste, los ingresos per cápita promedio de los últimos años  del 10% más pobre  de la población peruana es de 965 dólares anuales, mientras que el 10% más rico es de  20,141 dólares  anuales, lo que evidencia una distancia de 20,9 veces entre los más ricos y los más pobres.[5] Los índices internacionales siguen ubicando al Perú como uno de los países de rango de desigualdad más elevado en el ranking global.
Los ricos y el rico, más rico del Perú
Según Forbes los ricos del Perú con riquezas mayores a mil millones de $ en el año 2017 eran 5 familias, en el año 2019 son 6 (véase cuadro).
Donde puede apreciarse que el Grupo económico que desde 1990 sigue vigente y que hoy se encuentra como el más rico del Perú es el encabezado por Rodríguez pastor Persivale dueño del Banco Interbank (a abril 2020 sigue conservando esa posición), le siguen Vito Rodríguez, Brescia, Belmont A, Hochschild y J.Rodriguez.
Hay que tener en cuenta algunos aspectos sobre la ruta de la fortuna del más rico (véase cuadro sgte). En el año 1900 nace Carlos Rodríguez Pastor, fue senador y diputado 1939 y 1948, no evidencia fortuna alguna, tuvo su hijo Carlos Rodríguez Pastor Mendoza (1934)[6] quien trabajo en el Senado, 8 años en el Banco Central de Reserva, llegando a ser Gerente General en 1968, eran los tiempos del primer Gobierno de Belaunde, lo que le permite relacionarse y actuar con PPK, llegando a ser parte de la “fuga” de ambos a EE.UU sindicados por Juan Velasco como responsables de ilegales transferencias de 118 millones de dólares a la ya nacionalizada International Petroleum Company.
Desde el 70 hasta al 82, en EE.UU llega a ser alto funcionario de la Wells Fargo Internacional Bank, es decir estuvo en la banca estatal y luego en el mundo de la Banca privada. En el segundo gobierno de Belaunde retorna al Perú y llega ser Ministro de economía y Finanzas (1983-1984). De la Wells Fargo directo al MEF.  Desde inicios de los 90, es  asesor económico de Fujimori especializado en asuntos de privatizaciones, del modelo de AFPs y educación privada.  Nos imaginamos que por sus importantítisimas asesorías y su trabajo en las finanzas nacionales e internacionales, acumula un capital que le permite adquirir la Sucursal del Bank Of América de New York en el Perú. Banco que luego se transforma en el Banco Interandino del que es Presidente Ejecutivo, este Banco tenía una característica clave: el 70% del accionariado es de empresas Off Shore (1994).
Con el modelo privatizador en implementación, Carlos Rodríguez Pastor Persivale quien también incursiona en el mundo de las finanzas en EE.UU dirige  la Internacional Financial Holding (1993) y era socio del Nicholas Brady – el del famoso Plan Brady-  con quien realiza negocios de bonos de la deuda peruana, compra-venta de bonos, comprar barato para luego venderlos caro, esos bonos se usaban precisamente para comprar empresas sometidas a privatización.
En la subasta de venta del banco estatal Banco internacional del Perú Interbank,(1994)  se presenta Internacional Financial Holding y gana quedándose con el Interbank pagando 51 millones de dólares con bonos de la deuda. Buen negocio, donde Carlos Rodríguez Pastor Mendoza (padre) que había vendido el Banco Interandino  y Carlos Rodríguez Pastor Persivale (hijo) negociador de bonos de la deuda combinan intereses.  En agosto de 1995 muere el padre,  queda al frente del banco el hijo.
La primera decisión de la nueva gestión es entrar a otros lucrativos negocios sosteniéndose en el bancario financiero (véase cuadro) como seguros, inmobiliarias, hoteles, farmacias, centros comerciales y tiendas, cines, gastronomía, loterías y educación privada. En la línea farmacéutica uno de los más lucrativos domina casi monopólicamente el mercado, y en educación se favorece con exoneraciones tributarias. Hoy  Carlos Rodríguez Pastor Persivale, lidera el  Grupo Intercorp, ocupa el Nº 508 del Ranking de los más ricos del mundo y el Nº 1 del Perú.
Un aspecto muy importante que caracteriza a Intercorp, y que se debe tener en cuenta en la propuesta del impuesto a las grandes fortunas  es que  la mayoría de las empresas que la conforman están registradas en  paraíso fiscales, así Shetland Securities Inc, con el 16.37%  está en las Islas Vírgenes de EE.UU, Souther Hill Corp 12.87% en Panamá y la Internacional Financial Holding Inc con el 29.52% en las islas Caimán.
En esta ruta se puede apreciar que la fortuna del Nº 1 en el Perú, surge de las acciones de sus actores en el mundo de las finanzas, bancos del estado, bancos extranjeros, sospechosas transferencias millonarias, negocios en bonos de la deuda, remates en privatizaciones, exoneraciones tributarias, dominios monopólicos.


[1] Http://policy-practice.oxfam.org.uk/publications/private-wealth-or-public-good

[2] Privilegios fiscales. Los millonarios impuesto que no cobra el Estado. 2016. Ojo público.
[3] Riqueza y Desigualdad en el Perú. Alarco, Castillo y Leiva. 2019. Lima –Perú.

[5] Riqueza y Desigualdad en el Perú. Alarco, Castillo y Leiva. 2019. Lima –Perú.
[6] Este tuvo un hijo: Carlos Rodríguez Pastor Persivale.

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